La carga invisible: Cuando "ayudar" no es suficiente

Son las siete y media de la tarde. Tienes al bebé en brazos mientras estás preparando la
cena para todos. Tu mente está ocupada con una lista interminable de tareas: mañana toca
revisión con el pediatra, debo comprar pañales porque hoy no he podido, ¿he preparado
la mochila con los materiales para la actividad que se realiza mañana en el colegio del
mayor?, hay que recoger el lavavajillas antes de cenar.


Tu pareja llega a casa y te pregunta: "¿En qué te ayudo?".


Esa frase, que debería sonar y resultar como un alivio, se convierte en todo lo contrario,
sintiéndose como una carga. Porque para responder, tienes que detenerte, pensar qué falta
por hacer, organizar la tarea para el otro y supervisar que se haga. En ese momento te das
cuenta de que no solo estás cansada por lo que haces, estás agotada por lo que sostienes.

¿Un verdadero ayudante?

Desde la psicología perinatal, se habla a menudo de la corresponsabilidad, una palabra
que define algo esencial: el derecho a compartir la vida y los cuidados de forma equitativa.
Sin embargo, la realidad a la que pertenecemos muestra que todavía vivimos en un
sistema donde en la crianza, la mujer suele ser la "jefa" y el hombre el "asistente".

La corresponsabilidad no es solo cambiar un pañal; es el reparto equilibrado de la carga
mental. Es que ambos progenitores sepan, de forma implícita, qué necesita la familia.
Cuando la responsabilidad recae en un solo hombro, el amor se asfixia bajo la pesadez
del agotamiento y del rencor.

Lo que nadie ve no se valora

La planificación, la anticipación de necesidades y el cuidado emocional son tareas
invisibles que consumen una gran cantidad de energía. Muchas mujeres se sienten
culpables por estar tristes o irascibles, sin embargo, no son conscientes del profundo
desgaste emocional que están sufriendo.


Tu propio sistema nervioso está en alerta máxima las 24 horas del día, gestionando un
hogar que parece depender exclusivamente tu esfuerzo. Todo ello te perjudica a ti,
repercutiendo directamente a tu bienestar psicológico

Romper el círculo

Para que la corresponsabilidad sea real y efectiva, requiere un cambio de perspectiva. No
consiste en dividir las tareas al 50 % sino de compartir la responsabilidad intelectual. Te
invito a hacer un ejercicio con tu pareja, como un equipo, dejando de lado los
individualismos:


Primero de todo, expresad cómo es vuestra carga mental. Explica qué cosas ocupan
espacio en tu cabeza para ayudar al otro a entender por qué estás agotada.


Intenta ceder el mando y permite los errores, nadie es perfecto. A veces, para que haya
corresponsabilidad, necesitamos dejar de lado la frase o el pensamiento de: "así no se
hace.


Buscad llegar a un acuerdo, sin conflictos y respetándoos. La corresponsabilidad busca
que ambos tengáis "tiempos de vida", es decir, un rato para respirar y para vuestro
autocuidado.

Un reto por superar

La llegada de un bebé supone un huracán que desordena todas las piezas del gran puzle
de la vida. La corresponsabilidad es el método que busca poder reorganizarlas, pero de
una forma equitativa y que no te perjudique.


Recuerda que la crianza no debería ser una carrera de obstáculos a la que una persona
sola deba enfrentarse, mientras que la otra solo observa. Criar significa caminar juntos,
sabiendo que el resultado es mejor cuando existe el espíritu de equipo y se afrontan las
dificultades existentes.


Porque una madre sostenida es el mejor regalo para un hijo, y una pareja corresponsable
es el mejor refugio para una madre.

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